jueves, 24 de marzo de 2016

Oimos: Vivir sobre una avenida

Durate 6 años viví en un dpto contrafrente, con ventanas hacia los patios de nuestros vecinos, con un silencio inigualable unicamente interrumpido por los gritos de felicidad de un vecinito sambullendose en su mega-pileta (siempre te odié pibito).

Ahora la cosa cambia y dos de mis ventanas dan a la "no-conocida-como-silenciosa" avenida Laprida de Villa Martelli, de aquí en adelante "MARTELLI VILLAGE", y todo el ruido que ello implica.

Lo cierto es que uno aprende a valorar -aun mas en mi caso- el silencio, como el que magicamente se da ahora mientras escribo; y que con el tiempo es como que van desapareciendo y a menos que se sucite algun intercambio verbal entre conductores (lease: se repuPIIIIIeen dos conductores) ya no se escuchan.

También me suele impresionar, sobre todo en los momentos de mayor movimiento como al medio dia o a la tarde cerca de las 18, el contraste entre el ruido de la calle y la tranquilidad de la casa. 

Otra de las grandes ventajas es asomarse a la ventana y ver el auto; recuerdo noches en que sonaba alguna alarma y nos quedamos el Sr. Marido y yo deseando que alguien la apague para confirmar que no provenía de nuestro auto, y por ende, que NO había que bajar para ver que pasaba.

En fin, algunas de las cosas que uno piensa cuando empieza a conocer un lugar nuevo...