jueves, 18 de septiembre de 2014

Disfrutamos: dormir sobre la mesa

Para mi felicidad llegamos al jueves!
Odiado día de la semana. El día que más me cuesta levantarme, pero que tiene una contrastada felicidad a la tarde, cuando termino todo lo pendiente y me entrego a disfrutar el fin de semana; que para mi empieza el viernes.
El viernes, aunque haya que levantarse a las 5 de la mañana, haya que caminar hasta el mediodia y comer un sandwichito de parada; es viernes y por ende, es felicidad.

Así rebozante de alegría como evidentemente me encuentro, hecho por de más disimulado por mi cara de loca, los pelos revueltos y mis ojeras, se me dió por compartir el disfrute de alguien más. Mi bebito Vicente. Quién sino?


Esto de estar rodeada de madres, de hablar de hijos todo el tiempo, me va mostrando con los bebes vienen todos con sus mañas de chiquitos. Algunos padres tratan de sacarselas, y otros, como nosotros nos divertimos y hasta las fomentamos. (nota de la autora: y nos la re bancamos).

Así llegamos a esto: un bebé durmiendo en la mesa.
Afortunadamente, tenemos una mesa enorme. Quien nos conozca sabe que la mesa se lleva casi todo el espacio del living-comedor porque la compramos antes de mudarnos con una evidente esperanza de mudarnos a un dpto gigante, cosa que no ocurrio. Pensamos en venderla, pero la evidente esperanza de mudarnos a un dpto gigante seguía viva por lo que decidimos conservarla.
Hoy no vivimos en el dpto gigante, pero si tenemos un bebito que la usa de cama.

Compartimos almuerzos, cenas, horarios de trabajo. Nosotros de un lado de la mesa, él del otro con su manta y sus chiches.