jueves, 10 de julio de 2014

Comimos: Sushi y otras hierbas

Una vez recuperados del ataque cardíaco post pase a la final de la copa del mundo, nos preparamos para este lunes-jueves pensando en otras cosas lindas que pasan en los feriados. 
Los dias feriados se duerme y se come. Como nosotros no dormimos desde hace ya tres semanas, vamos a ocuparnos de la comida.


La pregunta por excelencia antes, durante y después del viaje a Japón fue "comieron sushi?". Y también la respuesta fue siempre la misma: "si, pero en Japón el sushi no es lo mismo que acá". El sushi que se come en Buenos Aires, provenie de Estados Unidos; las piezas fueron creadas por chefs norteamericanos para agazajar a los empresarios japoneses que en los años noventa viajaban a Nueva York por negocios. Sin embargo, no nos ibamos a perder la oportunidad de probarlo. 
En Tokyo fue tanto lo que tuvimos para recorrer que supimos comer en puestos en la calle o locales similares a los chinos que hay por el centro; debiendo destacar cuando quisimos incursionar en sabores novedosos y termine comiendo mondongo (cuya experiencia pueden revivir a q u í). Sin embargo, en Kyoto, ciudad mucho más "telúrica" que Tokyo, por su cantidad de templos y pequeñas empresas de manufacturas de productos típicos como abanicos o rosarios budistas, pudimos probar las recetas mas tradicionales japonesas.
Así, a pocas cuadras de la estación de Kyoto, que vendría a ser como un centro del universo, encontramos un restaurant que nunca terminamos de entender si estaba pensado para turistas o si era de esos lugares que solo los locales conocen. Por la poca cantidad de turistas que encontramos caminando por Kyoto, nos inclinamos por la última opción.
La comida en Japón tiene más de un plato, se sirve la porción de arroz blanco (gohan) y hasta 5 platos con diferentes comidas, y muchas veces se sirve en bandeja. 
El Sr. Marido Marce quería sushi, por lo que se pidió la opción con sashimi. También tenía tempura (opcional al gohan), sopa -que nunca, nunca falta- y verduras al vinagre. Las piezas eran simples, al igual que las que se vendían en supermercados en viandas. Nada de queso; solo arroz, algas, verduras o pescados. El Sr. Marido las catalogo de espectaculares.
En cambio, yo pedí Katsu-Kare, que resulto ser esa porción de carne muy similar a una milanesa -sorpresa que redimió a Japón después del mondongo-, que venía acompañado por sopa, verduras y un revuelto del huevo (que estaba dentro del cuenco con tapa); además del gohan.

Las comidas suelen tener esta variedad para incluir alimentos de los diferentes grupos (hidratos de carbono, proteincas, etc), por lo que cada comida que hacíamos allá, nos dejaba lo suficientemente llenos como para no tener hambre en un buen rato, pero sin tener el estómago a reventar.

Por último, aclaro que no soy una ferviente admiradora del sushi. Comer pescado me resulta un desafio, ni hablar al estar crudo. Marce ama el sushi, venga de donde venga, por lo que cada tanto en casa se come sushi. Sin ebargo, estuve vedado durante el embarazo, porque no tenía permitido comer carnes crudas; y estos nueves meses hicieron que lo extrañe. Consecuencia -> una vez en casa con nuestro bebe, hicimos un pedido para recordar viejos tiempos, como la vez que buscamos sushi en Japón je je je.

Ahora, el resto de las fotos. 
Platos de Marcce, platos de Aldu y el pedido de la semana pasada con la vajilla oriental que me regalaron mis papas hace un par de cumpleaños (que también se puede ver en Instagram).