viernes, 11 de julio de 2014

YoMama: Solos en casa

El lunes llegó el momento de la verdad. El bebe cumplía 3 semanas y además, al papa se le acababa la licencia por paternidad (+ vacaciones + francos) que se tomó por su nacimiento. Llegaba el momento de quedarme sola en casita con mi retoño.

Arranco confesando que llegué al miercoles feriado desesperada, y no precisamente por las semis del mundial.


Descubrí que hasta nuevo aviso la vida es aquello que pasa entre teta y teta de Vicente y que es perfectamente posible estar 4 horas aguantando las ganas de ir al baño. También descubrí que en realidad lo unico malo de estar vomitada es que se humedece la ropa y te podes resfriar. 

Momentos épicos de la semana:

- La cama copada: el lunes me levante a desayunar algo (a la hora del almuerzo, eso de levantarme cada tres horas es matador) y cuando volví a la cama a ver al bebe, que lo habia acostado conmigo cuando el Sr. Marido Marce se fue a trabajar, me encontré a los dos gatos en mi lugar de la cama. Consecuencia: Los tapé con la bata y me busqué algo para hacer en otro sector de la casa.

- El baño: aterrada de dejar al bebe fuera de mi vista durante más de dos minutos, no tuve mejor idea que llevarmelo al baño en el cochecito cuando me fui a bañar el martes. No más palabras a esta situación, me remito a la segunda foto de la siguiente tanda. Ah, si. Los gatos también se sumaron al baño.

- La siesta post paseo: el lunes tuve que ir al médico. Haciendome la mamá canchera me cargué a Vicente en la wawita y salí a la calle. El trayecto era de 12 cuadras ida y 12 de vuelta. Considerando la idea de haber estado varios meses caminando con 10 kilos encima, creí que cargar los 4 de mi bebe no iban a ser graves. Fueron gravísimos. Llegué a casa muerta. El que también llegó agotado fue Vicente; por lo que llegué a casa y fuimos derecho a la cama. El hijo-gato Roque Perez se sumó a la siesta. En el medio de los dos. El unico tema es que le tiene un poco de miedo al bebe (se asusta cuando llora) y en varios de sus movimientos involuntarios de bebe, éste le llenó la cabeza de dedos y el lomo de patas. Consecuencia: estuve más de la mitad de la siesta atenta a que el gato no le coma una mano a Vicente. Afortunadamente, estuvo muy lejos de ocurrir y continuamos siendo 5 seres vivos bajo el mismo techo. 

- La molestia de cada media hora: después de la ridiculez del cochecito en el baño, advertí que tenía que empezar a dejar al bebe un ratito solo acostadito en algún lado. Sin embargo, la transición es lenta. Consecuencia: cada media hora -o menos- voy a verlo y a molestarlo un poquito para ver si esta bien.

Pobre mi hijo.

Mis papas pasaron un ratito a hacerme compañia (mi mama paso también otro dia a alimentarme y ayudarme con las cosas de la casa), lo que cuenta como momentos lindos de la semana. Asi como, obviamente las llegadas del papi de Vicente a casa y que siempre cocine una porción de más para que yo almuerce, porque dicho sea de paso ahora entiendo porque el primer consejos que te dan para la llegada del bebe es "freeza comida". 

Esta mañana de viernes me levanté pensando que era sábado. Otra clara señal de que, o no se ni doy estoy parada, o bien, necesito con desesperación que Marce se quede conmigo en casa. Aún así, creo que hoy soy una madre mucho menos aparata que el lunes; además de tener la satisfacción de que mi bebe haya llegado a este momento sano y salvo!

Para terminar, fotos de los momentos épicos y algunas instantáneas de nuestra primer semana solitos.
Buen fin de semana!!