jueves, 27 de marzo de 2014

Comimos: El día que viajé 18374kms para comer Mondongo

Si, señor. Ese flagelo alimenticio me estaba esperando del otro lado del mundo.
Flagelo alimenticio porque lo considero uno de los platos mas repugnantes que pueda llegar a existir, con perdon de quienes con, seguramente, mucha dulzura confeccionaron la receta y se la hicieron conocer a sus seres queridos.
Y del otro lado del mundo, porque me lo sirvieron en Japón.



Llevábamos ya dos días en Tokyo, comiendo bentos (bandejitas con varios tipos de comidas) cuando decidimos meternos en un restaurant cuyo cartel de entrada prometía comida internacional que se encotnraba ubicado a pocas cuadras del hotel . Nos imaginamos que ibamos a comer algun plato asiático no japonés; quizás algo australiano, que se yo.... esas cosas que uno piensa cuando esta en una ciudad en la que todo es al reves. 
No nos equivocamos, había opciones de toda índole; indoles que nos eran totalmente desconocidas. Abrumada por la cantidad de nombres de alimentos cuya forma y gusto no tenia manera de adivinar, me llamó la atención un plato que tenía tomate. 
Parentesis: amo el tomate. De todas las maneras en que se pueda presentar: ensaladas, salsas, rellenos. Y siendo un ingrediente muy poco utilizado allá, me le tiré encima. 
Tal fue mi ceguera cuando leí "トマト"; o sea, tomate en japones, que no presté atención a las otras palabras en inglés (escritas en japones) que había en la misma oración. 
Esta palabra era belly, es decir, estómago. La cual sumada a la palabra pork, daba la certeza de que iba a estar comiendo mongondo de cerdo.
Pero bueno ... yo me enteré cuando me trajeron el plato; el cual pueden ver en la tercer foto. 

Era la salsa más rica del mundo, pero con mondongo.
De más esta decir que se lo comió el Sr. Marido, mientras yo probé su plato de pasta con caviar rojo y negro; plato al que, para ser pescado, encontré muy delicioso. También era una delicia el pan!! Otro infaltable de la comida de occidente que extrañé mucho.
Respecto al lugar, tenía una ambientación con mucha onda. Diferentes tipos de mesas, para grupos de amigos o parejas; además de una barra -en la que nos sentamos nosotros y un grupete de chicas japonesas a lo "Sex&TheCity"- super completa; con bebidas alcoholicas de diferentes partes del mundo.
Por último, el chef acostumbra decorar los platos. Como comentamos que estabamos en Japón por nuestra luna de miel, nos sirvió el postre (una exquisita torta de chocolate con crema) con una dedicatoria: muchos corazones y la unica palabra en castellano que conocían, "gracias". Despúes les intenté enseñar que "felicitaciones" era la palabra en castellano para su "omedeto" pero no creo haber tenido mucha suerte.
Les dejo el link de Kojimachi Cafe para quienes quieran conocer un poquito más (y ver otros platos decorados). Esta mayormente en japonés, pero siempre pueden ver las fotos :)
Hasta el próximo reporte culinario de Aldu!