miércoles, 4 de septiembre de 2013

Lucimos: Sabon NYC - Spring Str, Soho

Como siempre digo, de viaje nos entregamos a la tiranía de los paseos a pie. En Nueva York fueron más duros que en otros lados porque los 42° grados y el sol radiante son una verdadera amenaza, pero aún así nos adentramos al SOHO, botellita de agua en mano.

Algo que puse observar en esta ciudad es que la mayoría de los locales comerciales están diseñados espectacularmente. Nada de unos percheros o unos estantes para exhibir la mercadería. Sillones, mesas, muebles, ambientaciones super completas y sofisticadas. Como no podía ser de otra manera, los locales de productos de belleza no se quedaban atrás.

Caminando por la calle Spring me tiré de cabeza adentro de un local que tenía en un fondo un lavamanos gigante. Después me tomé el trabajo de fijarme qué vendían y cómo se llamaba. Era el local de Sabon, una marca de productos de belleza elaborados con materias primas del Mar Muerto, y que se pueden encontrar en las principales ciudades del mundo. Desafortunadamente no se venden en nuestro país. 

Por eso ahora, vamos a ver de qué se trata este lavamanos gigante y qué productos pudimos (si, en plural porque mi Sr. Marido no se lo quiso perder) probar.


El local estaba ambientado en madera oscura, con estantes y bibliotecas para exhibir los productos entre los que podemos encontrar lociones para el cuerpo, cremas exfoliantes, fragancias, y jabones; en presentaciones de distintos tamaños. Además de cajas para regalos, canastas y artículos para baño.
Cuentan con productos diferenciados para hombres y niños.

Al fondo del local estaba el lavamanos. Era una pileta de material con terminación rupestre y con 3 canillas, lo que permitía que varias personas pudieran probar los productos al mismo tiempo. El agua se regulaba con un pedal al pie del lavamanos, para evitar que nuestras manitos llenas de crema anden toqueteando los grifos. A los costados había dos mueblecitos con los productos de probador. Por un lado, las cremas exfoliantes y por otro las humectantes ligeras o espesas.

En un principio utilizamos las cremas que nos propuso la vendedora, mi Sr. Marido con fragancias masculinas más bien secas y fuertes; y yo con fragancias florales suaves. Ya entrando en confianza y fiel a mi "naturaleza inquisitiva" (por no decir caradurez) empecé a probar todas las cremas que pude: cremas de manteca y coco, geles, lociones. 
Una vez que terminé de investigar el mueblecito, me dediqué a investigar los estantes, en los que me probé todos los perfumes y body splash que encontré, convirtiéndome en una bola encremada de aromas predominantemente cítricos.

Por último, y de manera casi obvia, hice una compra. 
Le debía a una amiga un regalo y si había un lugar para comprarle algo era acá. Lo único es que para enterarse qué compré van a tener que consultarle a Ana en su blog! 

Hasta la próxima.