viernes, 20 de septiembre de 2013

Disfrutamos: a 365 días del comienzo de los festejos

Hace exactamente un año estábamos en casa con familiares y amigos festejando nuestro casamiento,
Fue el jueves 20 de septiembre el día que elegimos para acudir al Registro Civil y poner la firma en el libro de Matrimonios de la Ciudad Autónoma.

El día elegido lo fue por un tema práctico, queríamos tener un día de descanso antes de la ceremonia en la iglesia y la fiesta: y porque nos imaginamos que el 21 de septiembre, día de la primavera, se iba a casar mucha gente.

Nos juntamos todos a las 11 de la mañana, a las 11:30 nos hicieron "la pregunta de rigor" y en unos minutos salíamos a la calle con nuestra libreta roja camino a casa a comer y a brindar, cosa que tanto nos gusta.

Una mención especial a la decoración de la torta, a cargo de mis papás; que prepararon una muñequita de River Plate y un muñequito de Boca Juniors. El resto del lunch fue el usual: sandwichitos de toda clase, fosforitos (que los amo), canapés y masitas para acompañar esta torta, que estaba genial.

Como estaba vestida la novia, o sea, yo?
Elegí algo muy sencillo pero con historia, historia en la pareja.
Arriba usé una remera sin mangas de Forever 21, con apliques en los hombros, que eran como pequeñas rositas. La compré en Oxford Circus, Londres, en nuestro viaje del 2011 (sobre el cual pueden leer acá: BelfastBrightonDublinEdimburgoGlasgowLondres y Paris)
La pollera es de Complot, de la temporada de invierno, plisada en rosa pálido, verde y negro. La amé cuando la ví y no dudé en comprarla.
 
Las chatitas son de Paruolo, de glitter doradas. Marce me las había regalado para la Navidad pasada. Confieso que pensaba usarlas para la iglesia con el vestido blanco, pero me lo prohibieron terminantemente todos. Ahora que lo pienso, por el único motivos por el cual no me arrepiento de hacerles caso, es porque se me hubieran estropeado mucho.
La cartera es de Zara, otro regalo de mi Sr. Marido.
Por último, el aplique del pelo. Me hice una raya al costado con una trenza del lado izquierdo y me puse un aplique comprado en la casa donde mi mamá se compró el suyo para su casamiento.
Por otro lado, la novia, o sea yo, tenía dos ramos. No porque fuera una fanática, sino todo lo contrario. Había avisado que no iba a llevar rama en la ceremonia por civil, entonces mi mamá y la abuela de Marce me llevaron uno cada una. En agradecimiento a ellas, anduve con los dos ramos todo el día.

Fue un día precioso, el primero de una seguidilla de días geniales, que prende compartir acá.
Hasta la próxima y feliz aniversario a nosotros ;)