lunes, 19 de agosto de 2013

DiariosdeViaje: Top of the Rock + los gatitos de eBay

Advirtiendo que hace unos días que ando colgada por acá, me dispuse volver al "bloggeo" (existirá este término?) con algunas de fotos que más me gustaron de Nueva York, sacadas desde el Observatorio del Rockefeller Center.

El edificio es uno de los emblemas de la ciudad, se encuentra construido exactamente en el medio de la isla de Manhattan y lleva sobre sus hombros la historia de una de las familias más acaudaladas de los estos tiempos.
Fue John D. Rockefeller quien ideó el edificio y su hijo John Davision Rockefeller Jr. quien lo hizo realidad tras un período de construcción de 9 años.
Se lo concibió como una ciudad dentro de la ciudad por eso consta de varios edificios conectados entre sí, galerías con locales comerciales y patios de comida, uno de los cuales, por encontrarse en el corazón de la edificación es el que año a año se viste de pista de patinaje sobre hielo; y que hemos visto en centenares de películas.

Nosotros lo visitamos en 3 oportunidades. La primera, recién llegados a la ciudad, en una caminata nocturna que no incluyó cámaras fotográficas y que terminó en un paseo en el Central Park.
La segunda es la que se verá en esta publicación -que tuvo como objetivo en mirador del edificio- y la tercera, en la que recorrimos la periferia del mismo, y que se verá algún otro día.

Debido al tamaño el complejo de edificios, la estación del subte tiene un acceso directo a las galerías comerciales de la planta baja desde las cuales subimos a las terrazas de observación.

La imagen que se ve a continuación es de la lámpara central del sector de ascensores, ojalá pueda apreciarse la delicadeza de los cristales.

El observatorio cuenta con 3 pisos, desde los que se puede ver la totalidad de la ciudad. Tiene un recorrido circular mediante el cual se sube de nivel lentamente apreciando los cambios de altura.
Nosotros elegimos subir de noche -no sólo por el calor agobiante del día- sino para ver también las famosas luces de la ciudad.

Nueva York se extiende como una alfombra de pequeñas lucecitas salvo en la zona de Times Square, que se divisa claramente como una cajita de luces y flashes en movimiento en medio de la vista panorámica. 
También se pueden ver los puentes con conectan Manhattan con Brooklyn, el Central Park -como una mancha oscura debido a su iluminación apagada- y el resto de los famosos rascacielos de la ciudad: el Empire State Bulding o el Edificio Chrysler.

Por último, los gatitos de eBay.
Como turistas, mi Sr. Marido y yo somos agotadores. Nos reparamos recorridos de mañana y de tarde porque no queremos dejar un sólo lugar sin conocer. Obviamente que el tiempo nunca alcanza, pero si encima estuviéramos parte del tiempo haciendo "nada" nos volveríamos locos.
Por esto mismo, en mi vida como turista prefiero siempre vestirme con ropa cómoda.
Para este día -que comenzó recorriendo Times Square con una temperatura cercana a los 36°- opté por una blusa sin mangas, un short de jean y chatitas.

La blusa fue una de mis primeras compras por eBay. Tengo que reconocer que la primera vez que tuve que cargar los datos de mi tarjeta de crédito para comprar sentí pánico. Me imaginé pidiéndole ayuda  a los chinos del supermercado para reclamar la devolución de la millonada de plata que me iban a cargar en la cuenta desde algún sucucho en el medio de Asia. Una visión fatalista claramente prejuiciosa de mi parte puesta en evidencia por un vendedor con las mejores intenciones y un inglés extrañísimo.
Así llegó a casa, junto con un blazer azul klein que amo, mi remera de gatitos. Esta está forrada y se anuda en la espalda.
El short, siguiendo la temática oriental (!?) lo compré en el barrio de Chino, en un local de los que prácticamente rematan prendas de Levi´s por la módica suma de u$d10.
Completa el look una cartera verde y dorada de TopShop, regalada para mi cumpleaños por mi Sr. Marido durante nuestra Luna de Miel en Japón.

Les cuento que la foto esta sacada desde "la disco" del Top of the Rock. Con honestidad, no tengo idea de que hacía este espacio ahí. Era una habitación con panales luminosos, los cuales se encendían, apagaban o cambiaban de color según el movimiento de los visitantes. 
Por supuesto que una vez ahí le pusimos toda la onda del mundo, pero ahora que lo pienso, sigo sin saber cual era su propósito.

Debido a los casi 70 pisos que tiene el Rockefeller Center, el viaje en ascensor hasta el observatorio es un poco más largo de lo que estamos acostumbrados, por eso el ascensor posee un techo transparente en el que se proyecta el siguiente video, capturado de forma ilegal -como le gusta resaltar a mi Sr. Marido.- Que lo disfruten!