viernes, 26 de julio de 2013

DiariosdeViaje: Londres, la despedida I

Después de tanto tiempo, y tantos períodos de cuelgue me toca empezar a cerrar nuestro viaje por París y Gran Bretaña del 2011. Lo bueno de esto, es que me obliga a refrescar los recuerdos una y otra vez en cada oportunidad que escribo; y lo no se si tan bueno es que me voy dando cuenta cuanto tiempo pasó desde aquellos dias.

Lo primero que voy a remarcar es que por ser las últimas noches elegimos un hotel un poco mas "monono". No es que el anterior no lo fuera, de hecho me encantó, pero si buscabamos algo mas elegante -como para hacernos los importantes jajaja- 
Así caímos en el "The Leonard Hotel". La ubicación era soñada, a pocas cuadras del Marble Arch y de uno de mis lugares favoritos en el mundo, The Spaeakers Corner.
"Qué es esto?" se preguntarán... es un sector delimitado del Hyde Park (extremo noreste) en donde desde 1872 se le habilitó a los ciudadanos londineses un lugar para expresar sus ideas, opiniones y quejas. Hasta el día de hoy continúa allí delimitado por la línea que se ve en la foto y suele utilizarse como punto de encuentro para debates de toda índole. Parece que el momento top de la semana es los sábados por la mañana.
Así las cosas, un lugar para hablar, uno de mis favoritos. Demasiado predecible, no?
 

Volviendo al hotel, era muy lindo.
Tenía un escritorio-tocador que me volvió loca con esa sillita que me encantó, y frente a él, un sillón amplio y la mesa con la tele como toque masculino. Algunos dirán que faltaba la PlayStation.

Pero lo más lindo era el baño. Si bien todavía me debato sobre el buen o mal gusto de publicar una foto de un baño, me lo permito por lo glamouroso que era. De más está decir que me traje todos los frasquitos y que no me traje la canastita que se ve al fondo porque mi Sr. Marido comenzó a calumniarme llamandome "chorra". Ese espejo gigante tenía un sector que se calentaba para desempañarse, seguramente algo nada fuera de lo común que a mí me pareció del siglo XXIII.

Pero la verdad es que como no fuimos a Londres sólo a ir al baño, mejor me avoco a las cosas que hicimos esos días y puedan resultar más interesantes para contar.
Lo primero que visitamos, pendiente de los días previos, fue el British Museum. Como ya dije antes, todos los museos en Gran Bretaña son gratuitos y este no era la excepción.

Es un museo gigante que tiene algunos tesoros. El primero, la Piedra Roseta, que supo fascinarme de chica cuando leía arduamente sobre Egipto. Esta al contener un texto en tres tipos de escrituras diferentes permitió el estudio de las primeros años de la civilización.
El otro tesoro que encontré son las partes del Partenón que no están en la Acrópolis Griega. Debido a que nunca fui a Grecia -y que con los años mi fascinación por los egipcios viró hacia los griegos-, estar cerca de estas figuras me pareció místico. Aquí foto de las figuras de los dioses que decoraban la fachada del templo.

A medida que íbamos recorriendo las salas, notamos que inmensa la colección de artículos de toda clase (esculturas, vasijas, joyas, monedas) que había de las civilizaciones antiguas. Encontramos un enorme pabellón de artículos estruscos, como la figura de la foto.

Carcomidos por la curiosidad, a la vuelta nos nuestro viaje nos pusimos a averiguar como habían llegado esas piezas a Londres (y a todos los otros museos de las otras ciudades a las que fuimos). 
Parece ser que un embajador inglés en oriente las iba "recolectando" de sus lugares de procedencia para formar una colección privada; que este embajador se endeudó fuertemente con el estado inglés y que acordó pagar esta deuda con estos objetos. Así que las cargó en barcos y las mandó a Londres, lástima que de estos barcos solo llegó uno; lo que significa que gran parte del tesoro se perdió en el camino.
El resto, fue adquirido "en buena ley" mediante expediciones diversas.

Por último vimos una exposición no permanente que no hizo más que acentuar nuestras ganas de viajar al país del sol naciente.

El último pendiente que teníamos en Londres era la Torre de Londres. La verdad, no sabemos como nos quedó para el final, pero fue una linda despedida.
Es un castillo con doble muralla, es como que uno tiene que entrar dos veces.

Una vez adentro, empiezan a aparecer distintos edificios, construidos en distintas etapas de la historia. Por ejemplo, hay edificios construidos originalmente con la Torre y otros construidos en la Dinastía Tudor (los que son marrones y blancos).

En frente de estos edificios se encuentra uno de los lugares más importantes de la Torre. Es la iglesia de Saint Peter ad Vincula (San Pedro Encadenado), en esta se solían enterrar los cuerpos de las personas que morían condenadas a la decapitación, que se llevaba acabo adelante de la iglesia -adelante del parquecito que se ve en la foto-. Dos de las más famosas enterradas allí son las primas y esposas de Enrique VIII, Ana Bolena y Catalina Howard.

Además, estan las joyas de la corona británica (no habia visto tantas piedras preciosas juntas hasta haber caminado por la calle de los diamantes en Nueva York hace unos días) y el Torre Blanca; que es algo así el lugar donde encerraban a todos los que iban a decapitar después. Se dice que por ahí anda todavía Ana Bolena, y que fue el ultimo destino de los "príncipes de la torre", el Rey Eduardo V de 12 años y su hermanito Ricardo de Shrewsburry Duque de York, de 9.
Cuando Eduardo fue coronado, Ricardo de Gloucester -de aquí en adelante denominado el tío copado- fue nombrando Lord Protector y en sus deberes de tutor -y por su más completa seguridad (?!) - los encerró en la Torre, los declaró hijos ilegítimos de su hermano y se auto proclamó Rey. Y por si a alguien le quedaba alguna duda, como era un hombre precavido, los chicos no vieron nunca más la luz del sol.
En 1674, realizándose tareas de mantenimiento en la Torre se encontró una caja con los cuerpos de dos chicos y si bien nunca se supo con certeza de quienes se trababan, ambos fueron sepultados en la Abadía de Westminster.

Otra de las cosas re bonitas y copadas -como la historia anterior- de la Torre es el museo de armas, entre los cuales podemos encontrar el cubo de madera y esa hacha gigante con la que se decapitaba gente, originales.

Muchas de estas historias las escuchamos siguiendo al guía que vemos en las fotos, generalmente acompañado de una nena que estaba copadísima con todas esas historias sanguinolientas.
También es cierto que seguimos al guía porque era la única manera de entrar a la iglesia de la Torre, que era lo que nos parecía mas importante y en la que no se podían sacar fotos. 
Malditos.


Hoy escribí mucho. Je.