sábado, 4 de agosto de 2012

DiariodeViaje: un país verde - Aer Lingus y la Iglesia de San Patricio


a las 5.30 sonó el despertador. teníamos que estar antes de las 7 en el aeropuerto de Gatwick para volar a Dublin.
primer pensamiento: que me iba a perder el desayuno del hotel!!
segundo pensamiento: qué onda Aer Lingus? compramos los pasajes a Dublin en una pagina que se titulaba "Aer Lingus. Cheap Flights to and from Dublin", eran realmente baratos y por eso nos daba un poquito de cosa. sin embargo fue un muy buen viaje, con una muy buena atencion y sobre todo, sin tener que hacer fila para despachar la valija, fila para abordar, etc, etc.

otro detalle que hizo mas cómodo nuestro vuelo fue que "Apu" (el empleado de recepción del hotel) nos permitió dejar una valija en la baulera del hotel.

así llegamos a Dublin, a un aeropuerto muy lindo y empezamos a ver signos de la resistencia celta sobre la cultura britanica. todos los carteles del aeropuerto tenian un texto en negro en inglés y un texto en gaélico en verde. nos llamo la atención como una oración de tres palabras en inglés tiene su correspondiente oración en gaélico de como diez.

 tomamos el AirCoach y nos dirigimos al centro.

vale remarcar que para esta altura todo lo poco que habíamos visto era verde: los carteles, los micros, los boletos para el micro, el sello del pasaporte. cosa que no cambió cuando llegamos al centro de Dublin, los carteles de las calles, los frentes de muchos negocios, las publicidades también eran verdes.

nos costó un poco ubicarnos debido a que la ciudad se encuentra divida por el río Liffey y teníamos miedo de bajarnos del lado equivocado del mismo.
preguntando llegamos a la Dame Str. y después al hotel. una de las habitaciones mas lindas del viaje. era amplia y tenía un escritorio hermoso (puede que sólo esto haya hecho la gran diferencia...)

nos pusimos mononos y salimos a caminar. almorzamos en un localcito precioso al que nunca pudimos volver, porque no pudimos volver a hacer el camino que nos llevó a el en primer lugar. si podemos decir que era muy cerca del hotel y que en frente había un local de ropa de camping llamado "Patagonia".

también encontramos que estabamos a muy pocas cuadras del Dublin Castle, de la Catedral de la Santisísima Trinidad y la Iglesia del San Patricio.

nos encantó la ciudad, nos encantó la gente, personalmente me encantó que todo sea verde y que por todos lados suenen arpas. no voy a dejar de reconocer que sonaban para los turistas (como nosotros) pero sonaban al fin y me parecía fantástico.

cenamos algo por ahí y volvimos a hotel para descansar porque entre lo que habías madrugado ese día, más lo que debía madrugar al día siguiente, era lo mejor que podíamos hacer.